CAPÍTULO 1: Corazón de Dragón

CAPÍTULO 1: Corazón de Dragón

​Revelación de Cinereus

​Desde tiempos antiguos, los dragones fueron vistos como seres lejanos e inalcanzables. Pero había uno diferente: Cinereus, el dragón gris. No buscaba el conflicto ni la dominación; quería demostrar que los dragones no eran para temer.

​Una noche, bajo un cielo lleno de estrellas, Cinereus descendió entre los hombres. Con voz firme y serena, habló a los sabios que se habían reunido.

​-No teman -dijo-. Hoy les revelo un secreto: el poder reside en los corazones de los draco duces.

​Las palabras calaron hondo en los presentes. Un poder capaz de cambiar el destino de quienes lo poseyeran. Sin embargo, la contradicción era evidente: un dragón que siempre había predicado la paz ahora abría la puerta a una fuerza imparable.

​Esa revelación encendió la chispa de la ambición. Los sabios discutieron, y pronto el temor se transformó en deseo de control. El Imperio, siempre ávido de poder, no tardó en actuar. Durante tres siglos, Roma había dependido de los dientes de dragón para su alquimia, un recurso escaso y exclusivo para sus soldados. Pero ahora, con la existencia de los corazones de los draco duces, se abría un nuevo camino hacia el poder.

​Cinereus desapareció poco después de hablar. Algunos decían que había sido traicionado; otros, que su misión había terminado. Lo cierto es que su mensaje marcó el comienzo de una era de cacería que duró trescientos años, donde la búsqueda de esos corazones encendió una lucha que cambiaría el mundo para siempre.

​Matthias, corazón de dragón

​En un lugar apartado, en una modesta morada, un niño crecía ajeno a las intrigas del imperio. Matthias, desde muy pequeño, había sentido un llamado interior, una conexión inexplicable con el mundo de los dragones. Sin saberlo, el legado de Cinereus y la inminente lucha por el poder encendían en él el deseo de descubrir su propio destino.

​El tiempo había llegado para que las antiguas palabras y misterios se convirtieran en una misión personal. Con el recuerdo de una noche en la que un corazón ardiente marcó su existencia, Matthias estaba a punto de dar el primer paso en una búsqueda que uniría el pasado y el presente.

​Matthias tenía un sueño. A sus 14 años, deseaba convertirse en un gran caballero y cazador de dragones, tal como lo fue su padre. Sin embargo, poseía un don que lo hacía diferente a cualquier otro aspirante: el poder del dragón Ruber ardía en su interior. No lo recordaba con claridad, pero aquel día del año 290 estaba grabado a fuego en su memoria.

​Los pasos resonaban en la distancia. Gritos de órdenes y el relincho de caballos rompían el silencio de la noche. Matthias, con apenas cuatro años, se despertó sobresaltado. La puerta se abrió con violencia y su padre irrumpió en la casa, jadeante, cubierto de sangre y con una expresión de desesperación que jamás había visto en otro hombre.

​Sin decir una palabra, cayó de rodillas frente a él, sosteniendo algo en sus manos: un corazón aún tibio, palpitante de un rojo intenso.

​-Cómelo.

​El niño tembló. Su padre jamás le había hablado con tanta urgencia. Desde afuera, los ruidos se intensificaban. Voces autoritarias rompían la quietud de la noche; eran los cazadores del Imperio, cuyas botas apresuradas chapoteaban en el barro mientras revisaban cada rincón buscando la reliquia robada de Roma.

​-¡Cómelo, Matthias!

​El miedo lo paralizaba, pero la voz de su padre lo obligó a reaccionar. Obedeció. El sabor metálico le quemó la garganta y, cuando terminó, su padre lo besó en la frente con ternura.

​-Eres lo más importante de mi vida -susurró.

​Y luego, sin más, se levantó y salió corriendo. Matthias se quedó inmóvil, escuchando los pasos de su padre alejarse… y el estruendo de la persecución que continuaba en la noche. Nunca más lo volvió a ver. Creció con más preguntas que respuestas, pero una certeza lo guiaba: su destino estaba marcado por los dragones.

​Matthias cumple 14 (Año 300)

​Al amanecer de su decimocuarto cumpleaños, Matthias despertó con una sensación extraña en el aire. Sabine tocó su puerta con urgencia, sosteniendo una carta sellada. Era de Trajano, su hermano mayor. Al romper el sello, sus manos temblaron ligeramente.

​La carta no solo le pedía paciencia, sino que también le revelaba algo inesperado: no tenía por qué alistarse en el ejército. Trajano le aseguraba que él asumiría esa responsabilidad, dejándole a Matthias la libertad de seguir su propio camino; la búsqueda de respuestas sobre la desaparición de su padre y el sueño de convertirse en cazador.

​Esa misma mañana, acompañado de Leoric y su hermana, Matthias salió hacia el pueblo. El camino lo llevó a través de calles amplias, con casas de piedra que reflejaban la luz del sol. Observaba los estandartes en las torres y a los caballeros con armaduras pulidas. Algo en esa escena le parecía ajeno.

​Su padre había sido un cazador del Imperio, o al menos eso creía, pero su infancia había sido diferente. Su hogar nunca tuvo la grandeza de esas casas. Caminaba en silencio, observando todo, sintiendo que una pregunta se instalaba en su interior.

​Si su padre era un cazador de élite… ¿por qué su vida nunca había sido así?

​Matthias no lo sabía aún, pero ese día, en el año 300, marcaría el inicio de su verdadero viaje.

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