La leyenda de Cinereus

​La Leyenda de Cinereus:

​El día en que Cinereus, el dragón gris, descendió ante los hombres, se marcó el Año 0. En aquel entonces, los dragones eran vistos como seres superiores, majestuosos e inalcanzables. Cinereus se distinguía no por su fuerza, sino por su cercanía con los humanos; nunca mostró violencia ni deseo de dominio, pues su única intención parecía ser demostrar que las deidades aladas no eran criaturas de temer.

​Fue en esa asamblea donde Cinereus reveló a los humanos el mayor secreto de su especie: el poder oculto en los corazones de los DRACO DUCES.

​"Hoy les revelo un secreto: el poder reside en los corazones de los draco duces."

​Aquel conocimiento cambió el destino del mundo. Su mensaje, en lugar de unir, sembró la duda. ¿Por qué revelar tal verdad si siempre había abogado por la paz? La contradicción inquietó a los sabios y pronto la duda se convirtió en temor, y el temor en ambición. El Imperio no tardó en actuar; durante generaciones la alquimia había dependido de los dientes de dragón, pero ahora, con la existencia de los corazones, su poder podía ir aún más lejos.

​El Emperador envió al cazador más destacado de su tiempo con una misión sacrílega: obtener los corazones. El cazador logró asesinar a seis de los siete grandes. Al regresar a Roma con los trofeos, fue nombrado el Caballero Legendario. Sin embargo, desapareció poco después en las montañas, obsesionado con dar caza al último de ellos: Ater, el Rey Negro.

​El Emperador, queriendo asegurar el control absoluto, entregó solo un corazón, el de VIRIDIS, a su hijo. Los otros cinco corazones -Luteus, Caeruleus, Albus, Fulvus y Ruber- fueron guardados bajo llave en Roma, custodiados por una élite de cazadores durante siglos. Cinereus desapareció tras su revelación; su mensaje desató una era de sangre y persecución que ha durado trescientos años.

​En el año 290, el destino volvió a agitarse. Cacus Drago, un cazador del Imperio que formaba parte de una resistencia secreta, esperó pacientemente durante años a que llegara su turno de guardia para custodiar los corazones. Cuando finalmente estuvo a solas con las reliquias en Roma, robó el corazón de Ruber.

​Cacus huyó durante catorce días hasta llegar a su hogar, donde entregó el latido a su hijo de apenas cuatro años antes de desaparecer en la noche. Ahora, en el año 300, el niño ha cumplido catorce años y el legado de Cinereus arde de nuevo en el mundo.

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