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Mostrando las entradas de marzo, 2025

CAPITULO 3: Marco Seneca y Crixo

  Capítulo 3: Marco Seneca y Crixo La noche no era segura. Los campesinos, agradecidos por la ayuda de Matthias y los Noiresang, insistieron en que se quedaran con ellos, pero Sabine se mantuvo firme en su decisión. -No podemos quedarnos. Si los romanos regresan con refuerzos o, peor aún, con un alquimista de los Seneca, nos atraparán. -Su voz era serena, pero sus ojos reflejaban preocupación. Antes de partir, los aldeanos compartieron lo poco que tenían: pan duro, un poco de queso y agua. Fue un gesto humilde, pero significativo. -Gracias por todo -dijo Matthias, tomando una hogaza de pan. -Cuídense, muchachos. Roma no tiene piedad. -El anciano que les entregó los víveres les dedicó una última mirada antes de perderse en la penumbra. Sabine lideró la marcha. -Si seguimos este camino, evitaremos el cruce principal, pero Roma ha llenado la cordillera de los Apeninos con edificaciones. No hay forma de evitar su presencia por completo. Debemos movernos con cautela. -Advirtió mientras ...

El corazón de Ruber

 El corazón de Ruber El viento arrastraba el olor a sangre y ceniza cuando Ruber, el Draco Duce carmesí, cayó al suelo con un estruendo que sacudió la tierra. Su aliento era débil, su cuerpo cubierto de heridas mortales, y sus ojos, aún encendidos por la determinación, se clavaron en el caballero legendario. Con voz profunda y agonizante, pronunció su última advertencia: "Nuestros corazones deben ser utilizados para el bien de la humanidad, no para el bien personal del emperador." El caballero sintió que aquellas palabras se incrustaban en su mente como una herida abierta. Pero no respondió. Se limitó a inclinar la cabeza, observando cómo la vida abandonaba al majestuoso dragón. De regreso en el campamento, la victoria fue celebrada con cánticos y vino. Los legionarios bebieron hasta el hartazgo, celebrando la caída de otro Draco Duce. En el centro de la reunión, un Seneca observaba con frialdad, asegurándose de que los corazones recolectados estuvieran bien resguardados. Ent...

CAPITULO 2: El niño dragón y los últimos Noiresang

CAPITULO 2: El niño dragón y los últimos Noiresang  Cuando Matthias, Leoric y Sabine regresaron del pueblo, notaron que algo no estaba bien. Se escuchaban pasos pesados, voces de soldados romanos y el sonido metálico de sus armaduras moviéndose entre la maleza. Rápidamente, se escabulleron entre los árboles y lograron escuchar al comandante de los soldados dar una orden. -Hace 10 años, este fue el lugar donde se vio por última vez un Noiresang. Otro soldado respondió con desprecio -Malditos Noiresang, nos han hecho pasar años fuera de los cuarteles.- El comandante era un alquimista de la familia Seneca, aquellos que aún servían al Imperio. Se arrodilló y sacó de su cinturón un diente de dragón, colocándolo sobre un sello dibujado en la tierra. Con un murmullo en latín antiguo, el diente se desintegró y una bestia humeante y fantasmal emergió de la nada. Sus ojos brillaban con intensidad, y en cuanto su amo le susurró -Busca un Noiresang-, la criatura se lanzó en dirección a Ma...

Marco Seneca: El alquimista de la materia

Marco Seneca: El alquimista de la materia   Marco Seneca nació en un hogar humilde, hijo de una campesina de buen corazón que le inculcó desde pequeño los valores de la humildad, el respeto y la compasión. Su madre, con su bondadoso espíritu, fue su mayor influencia durante los primeros años de su vida. Criado con amor y enseñanzas sobre la bondad y la empatía, Marco siempre fue un niño diferente, con una sensibilidad profunda por los demás. Sin embargo, todo cambió cuando cumplió diez años, momento en que su vida dio un giro radical. A pesar de su talento para la alquimia, el padre de Marco era un hombre estricto y distante, más enfocado en el poder del Imperio que en el bienestar de su hijo. Durante sus primeros años, Marco no fue reconocido por su padre, quien prefería ver a su hijo como una herramienta útil para los intereses del Imperio. Fue la intervención de su tía quien obligó al padre a hacerse cargo de Marco y darle la educación necesaria para perfeccionar su habilidad e...