Alquimia, ofrenda a Cinereus

Alquimia, ofrenda a Cinereus.

 La alquimia, el arte de transformar y canalizar la esencia de los dragones, ha sido durante siglos una herramienta de poder. Su práctica está íntimamente ligada a la historia del Imperio Romano y a la revelación de Cinereus, el dragón gris, quien otorgó a los humanos el conocimiento sobre los corazones de los draco duces y el poder que albergaban. Sin embargo, este conocimiento no solo originó la cacería de dragones, sino que también moldeó el destino de los alquimistas.

El Origen de las Tres Grandes Familias Alquimistas

Cuando Cinereus habló con los humanos, cuatro sabios estuvieron presentes. Tres de ellos eran alquimistas: Gustave Noiresang, Marcelin Berthelot y Claudio Seneca. Estos nombres se convertirían en el linaje de las tres grandes familias alquimistas, cada una tomando un camino distinto en la historia.

-Los Noiresang fueron los primeros en desafiar la estructura del Imperio. Descubrieron que las escamas de los dragones también podían ser utilizadas como ofrenda en la alquimia, lo que les permitió independizarse del monopolio del Imperio, que solo otorgaba dientes de dragón a aquellos que servían bajo su mando. Gracias a este hallazgo, desarrollaron la alquimia ofensiva y comenzaron a enfrentarse a los dragones para recolectar escamas por cuenta propia. Como resultado, se convirtieron en enemigos del Imperio, perseguidos y obligados a vivir en la sombra.

-Los Berthelot, aunque inicialmente fieles a Roma, también fueron considerados una amenaza cuando comenzaron a compartir conocimientos alquímicos con personas ajenas al ejército y la nobleza. Su neutralidad no fue suficiente para protegerlos, y con el tiempo, fueron declarados fugitivos. Hoy, al igual que los Noiresang, están desapareciendo, perseguidos por aquellos que buscan erradicar la alquimia libre.

-Los Seneca, en cambio, juraron lealtad absoluta al emperador. Su alquimia se convirtió en una herramienta exclusiva para Roma, utilizada en la guerra, la sanación de sus soldados y la protección de la familia imperial. Como única casa alquimista aún reconocida oficialmente, los Seneca mantienen el control del arte bajo estrictas normas, asegurando que nadie fuera del Imperio pueda acceder a sus secretos.

La Práctica de la Alquimia

La alquimia se manifiesta a través de sellos mágicos dibujados con tiza de alquimista, un material que solo las familias alquimistas pueden fabricar. Para activarlos, el alquimista debe ofrecer escamas o dientes de dragón, cuyo poder depende de la cantidad y calidad del material.

-Alquimia curativa: Reparar un hueso roto requiere una gran cantidad de escamas, mientras que cerrar un corte superficial solo unas pocas.

-Alquimia ofensiva: Puede generar explosiones, controlar elementos o crear armas etéreas, pero su uso intensivo consume grandes cantidades de ofrenda.

Cada familia alquimista tiene su propia postura de ofrenda para canalizar la energía de Cinereus. Sin embargo, la postura universal, con la que todos los niños aprenden alquimia antes de recibir la postura familiar, consiste en juntar las palmas a la altura del corazón.

El Control del Imperio y la Persecución

Desde que Roma monopolizó la alquimia, ningún alquimista fuera del control imperial puede practicarla libremente. Los alquimistas que se niegan a servir al emperador son perseguidos y exterminados. Los Seneca, al ser los únicos en servicio del Imperio, han desarrollado nuevas técnicas y guardan celosamente sus conocimientos.

Los Noiresang y los Berthelot, por otro lado, han caído en la clandestinidad. Sus conocimientos se transmiten en secreto, en manuscritos escondidos y a través de linajes que huyen constantemente. Mientras el Imperio continúe su reinado, la alquimia libre seguirá siendo un crimen, y aquellos que la practican, enemigos del poder romano.

La Alquimia Prohibida

Además de la alquimia tradicional, existe un conocimiento aún más oscuro y peligroso: la alquimia prohibida. Esta práctica requiere tres elementos fundamentales para su ejecución:

-Diente de Draco Duce: Estos dientes, obtenidos solo de los draco duces, son extremadamente raros. Cada uno de los siete dragones poseía 100 dientes, pero solo seis de ellos fueron asesinados, lo que limita la cantidad disponible. Aunque el Imperio Romano nunca ha revelado la cantidad exacta de dientes en su poder, se especula que los 600 dientes que el caballero legendario debía entregar nunca fueron completamente entregados al emperador. Esto deja la puerta abierta a la posibilidad de que más personas posean dientes de draco duce, otorgándoles acceso a la alquimia prohibida.

-Postura Prohibida: Esta postura, una variante secreta de la tradicional, solo es entregada a aquellos alquimistas que demuestran un talento excepcional y un conocimiento profundo de las artes alquímicas. Los que poseen esta postura están destinados a realizar ofrendas y rituales de un poder mucho mayor que el de la alquimia convencional, lo que los convierte en una amenaza para el control del Imperio.

-Sangre de Alquimista: La sangre es un componente esencial para realizar la alquimia prohibida. Debe ser rociada en el sello trazado antes de que el ritual pueda activarse. La cantidad de sangre necesaria varía según la magnitud del poder que se desea canalizar, pero siempre debe ser la sangre del propio alquimista que realiza la ofrenda. Esta conexión sanguínea le otorga a la alquimia prohibida una fuerza inimaginable, pero también le impone un gran costo al alquimista, que se ve atado a la magia de una manera peligrosa.

La alquimia prohibida, aunque poco común, ha sido una fuente constante de temor y fascinación. Los pocos que la han practicado han desaparecido o sucumbido al poder descontrolado que desatan al usarla. El Imperio Romano, consciente de este peligro, ha hecho todo lo posible por erradicarla, pero no todos los secretos han sido enterrados. La búsqueda de estos tres elementos prohibidos sigue viva, alimentando la curiosidad de aquellos que desean desafiar los límites de la alquimia tradicional.

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